Dirigida por Jun Ichikawa y protagonizada por Issei Ogata (actor fetiche del director y a quién pudimos ver en Yi Yi) y Rie Miyazawa, entre otros, la recomendación asiática de la semana es 'Tony Takitani', un drama que nos llegó de Japón en 2004 y que está basado en un relato del conocido Haruki Murakami.

La soledad de los Takitani, un análisis de la película:

Iniciamos ésta andadura en una playa, bajo los acordes de un piano, oyendo de fondo el mar, viendo en primer plano la arena, y con ella, un pequeño niño que disfruta haciendo un barco de arena. Tal y como lo leéis, nada de castillo sino un barco -a escala, obviamente- con todos lujo de detalles.

Un narrador omnisciente será quién nos guié a través de ésta historia, de una manera sublime, acompañado como no de una banda sonora que es una delicia. Más adelante os hablaré de ella.

De repente, pasamos al interior de una clase de dibujo, donde de nuevo vemos al niño que, en vez de dibujar el jarrón y las flores que tiene frente a sí se dedica a intentar plasmar lo más minuciosamente posible los pliegues de una de las hojas de esas plantas. Una introducción bastante acertada para que sepamos que detrás de ese niño se esconde un gran potencial.

Su padre, Yoshamuro Takitani, es un músico de Jazz que antes de que estallará la guerra del pacifico abandono Tokio para irse a China, donde paso mucho tiempo en la cárcel debido a los oscuros contactos que frecuentaba en Shangai. Lo peor de aquello era la soledad y el tener que escuchar como sus compañeros eran fusilados sin previo aviso, esperando por el momento en que le llegase su turno.

"La distancia entre la vida y la muerte es tan fina como un hilo a punto de romperse".

Al volver a Tokio en 1946, hecho un saco de huesos, descubre durante los bombardeos ha perdido a sus padres y a su hermano. No paso mucho tiempo desde que se casó y tuvo a su único hijo, pero la tragedia hizo acto de presencia cuando la madre del pequeño murió a los 3 días de dar a luz. Se había quedado solo en el mundo. Con el tiempo, solo verá a Tony dos o tres veces al año para ponerse "al día", y una vez hecho, no tenían mucho más de lo que hablar.

Yoshamuro no estaba hecho para ser padre; Tony no estaba hecho para ser hijo.

No os extrañe que cambie de capítulos tan de repente, pues durante toda la película, más que tener la sensación de estar viendo un film tendremos la sensación de estar viendo un libro animado, donde están marcados los cambios de tiempo y de episodio (normalmente mediante la utilización de algún elemento, por ejemplo un árbol o una pared que servirá como mediador y nexo de unión entre ambos capítulos). Todo ello acompañado de muchos planos detalle, como si de un cómic se tratase, para que podamos ver esos pequeños detalles de los que os hablo de vez en cuando.

Es como si estuviésemos pasando las páginas del relato del propio Murakami, y donde más importante que los diálogos en si mismos (que tienen su peso, como no) quedan resaltadas las imágenes que van pasando frente a nosotros.

Os estaréis preguntando, ¿Y de dónde viene el nombre de Tony Takitani? Tony era el nombre de un militar americano que ayudo a Yoshamuro en los malos momentos, y quién le pidió que le pusiera su nombre. Al padre no le pareció mal, pues sabía que los americanos estarían por allí durante un tiempo. Craso error, pues a Tony, con el tiempo, cuando se presentaba la gente lo miraba con cara extraña e incluso se enfadaban con él. Por ese y otros motivos

Tony era un chico bastante introvertido, para el que la soledad era la cosa más natural del mundo, aunque no se sentía especialmente solo en ningún momento, o al menos, no se daba cuenta de ello. De hecho, una ama de llaves era la que se encargaba de cuidar de él, hasta que llego a la secundaria y empezó a cuidarse por sí mismo.

Ya en la Universidad, lo que menos se planteaba Tony era algo como el matrimonio. Era una etapa donde seguir formándose y aprender técnicas nuevas, pues para él, las pinturas de sus compañeros eran algo inmaduras, indefinidas y por que no, horribles. Lo que mejor se le daba era dibujar máquinas, con todo lujo de detalles. Solo era cuestión de tiempo que se convirtiera en ilustrador.

Es entonces cuando entra en su vida la joven Eiko Konoma, 15 años más joven que él.

"Era como un pájaro que había llegado desde un mundo lejano"

Ella es una chica caprichosa a la que le encanta el lujo y llena los pequeños vacíos de su vida comprando ropa de marca; se puede decir que es una "fashion victim", todo lo contrario que Tony. Él es tranquilo (muy japonés, como no) y ahorra para poder comprar pinturas para su trabajo. Ella es inquieta y una compradora compulsiva de ropa, no puede remediarlo. Son la doble cara de una moneda, y aún con esas diferencias, se aman.

Después de un pequeño affair, Eiko vuelve con Tony y esto hace que pierda el miedo; miedo ya que pensaba que la soledad era como una cárcel, que había estado muy solo en la vida y que había perdido muchas cosas a lo largo del camino.

Tras una relación casi perfecta, después de casarse, no pueden vivir el uno sin el otro, cada uno con su universo interior, pero que juntos se complementan a su manera(él la necesita a su lado; ella, aparte de quererlo, lo necesita para poder comprarse ropa en grandes cantidades). No lo puede remediar y sabe que realmente no necesita tanta ropa.

Poco a poco, todas aquellas sensaciones vividas fueron desapareciendo de su memoria.

Pero ante la prueba de que realmente no necesita tantas cosas, un fatídico accidente, del que solo veremos la parte delantera del coche, nos da el mensaje que necesitábamos. Tony había vuelto a quedarse solo, con una habitación repleta de ropa y zapatos que solo habían sido usados una o dos veces.

Y aunque intentase con el tiempo suplir ese vacío, buscando a una chica que hiciese las labores y cuyo único requisito era que vistiera la ropa que su mujer había dejado, comprenderá que ese vacío que siente no se puede llenar y se deshará de toda la ropa.

En esa habitación vacía volverá a recordar, aún sin desearlo, a aquella chica llamada Hisako que lloraba tras ver tanta ropa nueva, y a quién llamó solo para escuchar y después colgar. Tony Takitani es un hombre con mucho talento, pero destinado a estar solo eternamente.

La banda sonora está compuesta por Ryuichi Sakamoto, un verdadero genio. La magistral música que compone para Tony Takitani no hace más que llevarte a ese relato intimista de la manera más relajada posible, donde debes estar alerta, con unos acordes y melodías de piano que harán las delicias de todos los que como en mi caso, disfrutamos del buen cine pero también de las buenas bandas sonoras.

Como curiosidad os diré que tanto Issei Ogata como Rie Miyazawa interpretan dos papeles cada uno. Él da vida tanto a Tony Takitani como a su padre. Ella, da vida a las dos mujeres de la vida de Tony, Eiko e Hisako.

En definitiva, una bonita película, llena de matices por descubrir, que no se hace pesada en ningún momento, teniendo en cuenta que su duración (eliminando los créditos finales) es de 72 minutos.


TRAILER (V.O):

Para más información: Avalon, Web Oficial, Sensacine, Imdb