MIL AÑOS DE ORACIÓN
el 16 jul En: Cine Asiático - sin comentarios

Wayne Wang abandonó Hong Kong a comienzos de los ochenta y es una figura clave en el desarrollo del cine independiente. Alterna grandes producciones de importantes estudios de Hollywood (El Club de la buena estrella, La Caja China) con pequeñas obras independientes (Smoke, Blue in the face).
La película que hoy nos aborda, "Mil años de oración" ha sido galardonada con la Concha de Oro a Mejor Película y la Concha de Plata a Mejor Actor (Henry O.) en el Festival de San Sebastían 2007.

El Señor Shi (Henry O.) es un jubilado viudo de Pekín. Cuando se divorcia su única hija, Yilan (Faye Yu), decide ir a visitarla al pueblecito en el que vive en Estados Unidos y donde trabaja como bibliotecaria para quedarse con ella hasta que se recupere de su aparente mal trago. Le gusta alardear de que es "ingeniero aeronáutico" y disfruta de la atención que le presta la gente que va conociendo.
Pero parece que a Yilan no le hace mucha gracia esta actitud ni le interesa el plan que su padre trama para salvar su matrimonio y reconstruir su vida. Cuando el señor Shi insiste en averiguar la razón del divorcio de su hija, ésta empieza a evitarle...
En el relato original de Yiyun Li "Mil años de buenos deseos" queda resaltada la idea de que el lenguaje puede actuar como agente liberador y represor de la expresión de un individuo. Este hecho queda a su vez reflejado en la película, pues la misma Yiyun Li ha sido su guionista gracias al apoyo brindado por Wayne Wang.
Yilan es una joven una divorciada de la zona central de Estados Unidos cuyo marido chino, Keming, regresa a Pekín mientras que ella se queda y continua su aventura amorosa con un rumano casado (sustituido en la película por un ruso).
Yilan confiesa a su padre que el hecho de hablar inglés la ha liberado: "Papá, si te educan en una lengua que jamas se utiliza para expresar sentimientos, te será fácil adoptar otra y hablar más en ella. Te convertirá en alguien nuevo, en una persona distinta".
Pero su padre nota que Yilan habla muy poco, especialmente con él. Son en parte desconocidos el uno del otro, y todavía sigue habiendo temas tabú que ella prefiere no tocar o pasar por alto. Aunque se sienta libre dentro de la cultura angloparlante, no le transmite libertad. Se ha cerrado las puertas a toda opción de realización personal con la excesiva libertad alcanzada en Estados Unidos. Ahora es libre para amar a otro hombre, libre para divorciarse, libre para mantenerse ella misma y libre para estar terriblemente sola. Una terrible paradoja, que duda cabe.
"Hacen falta trescientos años de oración para cruzar un río con alguien en una barca. Hacen falta mil años de oración para compartir una almohada con alguien".
Entre ambos hay muchas diferencias culturales y personales, además de secretos -hecho que queda remarcado con ese plano tan bien elegido por Wang del padre y la hija separados por un tabique mientras él le cuenta algo importante de su vida-.
Ella, aún habiendo sida educada en la cultura china, ahora es de otra manera, se ha habituado a la cultura americana. No hay más que ver que está suscrita a un periódico chino pero siquiera lee alguno de sus artículos (cosa que le reprocha su padre).
La soledad de Yilan es obvia y queda patente desde el momento en que su padre se reúne con ella.
Su vivienda es oscura, árida y carece de detalles que pongan en relieve una vida plena. Basta con ver el momento en que la llaman por teléfono y corre a responder, pero se desilusiona al ver que se trata de una teleoperadora -momento que aprovecha para decir a su padre que no coja el teléfono, que si es algo importante dejarán un mensaje en el contestador-.
Su padre intenta añadir y reforzar parte de esa cultura tradicional que tiene (le compra un wok para cocinar, coloca en la puerta un abanico rojo con caracteres chinos,...). Cuando el Señor Shi fisgonea en el dormitorio de su hija mientras ella está trabajando, ve una cama plagada de objetos. Y se queda en eso, una cama llena de cosas pero no de relaciones personales.
Que su vida amorosa no le pertenezca es un misterio que el Señor Shi se siente obligado a resolver antes de irse de vuelta. Lo que comenzó siendo un viaje para ver a su hija y viajar por América lo llevará a intentar descubrir algo más importante como es su propia hija y conseguir que ella vuelva a ser feliz.
Él intenta aprender y sobretodo, comprender, todo lo que ocurre alrededor de la vida de su hija, tomando nota en su pequeña libreta que le acompañada a todas partes.
Pero esa soledad de su hija de algún modo empieza a afectarle a él también, pues ve como se pasa el día solo en casa, mirando por las ventanas y por eso decide salir fuera, charlar con los vecinos (aunque alguno le suponga motivo de vergüenza como la chica en bikini), cocinar o ir al parque, donde conocerá a una señora mayor que, aún no hablando un inglés fluido consiguen entenderse simplemente con gestos o movimientos.
Este es uno de los puntos más interesantes del film, pues vemos como frente a la relación que mantiene con su hija, más fría, callada, sin decir según que cosas, con Madam (Vida Ghahremani), la señora iraní del parque, sale a la luz que más allá de las fronteras culturales o de los problemas familiares que ambos tienen en común el lenguaje no verbal es igual de importante que el conocer un idioma para poder tratar con las demás personas.
En esta vida que cada vez es más incomunicativa, pues cada uno vamos a lo nuestro y obviamos un poco nuestro alrededor, solo hay que intentarlo para ver y conocer a gente igual de interesante que el Sr. Shi.
Esa es la estructura básica que Wayne Wang ha construido para la película. Shi deberá de resolver ese misterio. Ha llegado a un país extranjero para ver a una hija "extranjera" para él (pues hace mucho tiempo que no la ve) y comienza a destapar capas de su hija, como si de una de las muñecas rusas del tocador se tratase.
Puede que los padres chinos se sientan con más derecho que los occidentales a investigar la vida privada de sus hijos adultos para ayudarles a "recuperarse" de una mala situación. Tras conocer el fin del matrimonio de su hija y haber asumido de inmediato que es una mujer abandonada que necesita ayuda, se dedica a husmear en los recovecos de su vida para desentrañar una verdad que también resolverá misterios de su propio pasado.
Destacar el momento en que el señor Shi cuenta a Yilan como eligió su nombre, en un viaje en tren.
Ambos se verán abocados a enfrentarse con un ayer que seguro habrían preferido dejar enterrado. Sus historias están intima e irrevocablemente conectadas y entretejidas, puesto que son padre e hija y ninguno de ellos puede escapar al legado de la China de la Revolución Cultural. Pero con el tiempo conseguirán llegar a ese punto en común que les ayudará a entenderse.
La película está protagonizada por Henry O., Faye Yu, Vida Ghahremani y Pasha Lychnikoff, quienes nos brindan unas maravillosas interpretaciones y nos hacen sentir que no están actuando en ningún momento. La banda sonora está compuesta por Lesley Barber y la fotografía pertenece a Patrick Lindenmaier.

Nos encontramos ante una magnifica edición de Karma Films, cuidada tanto en continente como en contenido. Me explico: Lo primero que nos llamará la atención es la presentación exterior, un precioso digipack que contiene información de la película, del director y que además nos anuncia que , además de "Mil años de oración" la película viene acompañada por otra película más, de corte más independiente si cabe titulada "The Princess Of Nebraska".
Desde el propio DVD podemos seleccionar cual de las dos películas queremos ver, ya que cada una contiene sus propios menús personalizados aún siendo parte de un mismo disco.
Otro día os hablaré de "The Princess of Nebraska", por lo que vamos a centrarnos directamente en la película que hoy nos toca. Desde el menú principal en el que podemos oir esa melodía de violines que aparece en los momentos más dramáticos del film, accederemos a los diferentes apartados que componen esta edición: Ver Película, Selección de Idiomas, Selección de Escenas, Trailer y Próximamente.
En el apartado visual la película viene presentada en un formato de pantalla Widescreen 16:9 con una magnifica calidad de master. No se aprecia ningún fallo en la imagen, por lo que podemos disfrutar más aún de los magníficos planos y detalles que Wang nos brinda.
En el apartado sonoro contamos con tres pistas de audio en Dolby Digital 5.1: Inglés, Castellano y Catalán. Ya que la edición cuenta con unos muy buenos subtítulos, -en castellano y catalán- os recomiendo que optéis por la versión original en inglés, ya que la película mezcla varios idiomas -chino, inglés, iraní...- y estoy seguro de que apreciaréis mejor la historia y los matices.
Desde el apartado de Selección de Escenas como ya sabéis podéis elegir uno de los 8 cortes en los que está fragmentada la película para continuar la historia donde la hayáis dejado.
Por último nos encontramos con los Contenidos Extra, que vienen divididos en dos partes a las cuales podéis acceder desde el menú principal: por un lado el Tráiler de la propia película y por otro los tráilers de otras película, como son "Ríos y mareas", "Cómo cocinar tu vida" y " Viajeros y Magos" a los que podéis acceder desde el apartado "Próximamente".
Con una duración de 83 minutos, "Mil años de Oración" ha recibido una calificación de "Recomendada para todos los públicos". Si os habéis quedado con ganas de ver ésta maravillosa obra, no os lo penséis y aprovechad ahora que estamos de rebajas para haceros con ella. La tenéis en El Corte Inglés por 4.95€ y en MDCine por 4.16 €.

Fuente: Karma Films, Sensacine.






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